2010/01/24

Zapatos rojos de charol

¿Nunca te conté lo de mis zapatos rojos de charol? Me los compró mi mamá para las fiestas del pueblo; los zapatos y un cuentito de esos con solapas desmontables que guardan secretos que los mayores no pueden ver. Pues bien, cuando mi mamá me lo regaló me lo había envuelto con un bonito papel de flores; recuerdo que olían a azahar, el olor que desprendía ella después del baño. Con mucho cuidado fui pasando las hojas desvelando los misterios que escondían las diferentes imágenes. Antes de que pudiera examinar todos los rincones, mi mamá me llamó para probarme los zapatos de charol rojo. ¡Qué bonitos eran! Después volví al cuarto a terminar de descubrir los recovecos de mi nuevo cuento. Y, ¡no te lo vas a creer! La última página mostraba una caja de zapatos..., pero estaba vacía. Al lado te encontrabas tú con unos zapatos rojos de charol; y en tus manos sostenías un cuentito de cartón, de esos de figuritas desplegables que con movimientos cansados y monótonos vuelven a recogerse en su lugar tras una triste y conocida torsión.


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