2009/10/14

Indonesia III:Bali y Lombok

En ferri y desde Java llegamos a Bali, una isla con hermosos paisajes de verdes arrozales y rodeada de salvajes playas, muy famosas entre los surfistas.


Los templos hinduistas lo inundan todo; en cualquier lugar se encuentran pequeños santuarios salpicados de sombrillas de colores y de las ofrendas depositadas por los devotos; pero sin duda lo más bello de los templos es su ubicación.

Las ceremonias son muy vistosas. Los hombres visten muy elegantes; además del típico sarong indonesio llevan un pañuelo alrededor de la cabeza, que les da un aire distintivo. Las mujeres, por su parte, acuden al templo con sus mejores galas, ataviadas con largas faldas y blusas con transparencias debajo de la cual llevan un corpiño conjuntado con el resto de la ropa. Por otra parte, todos llevan bandejas o cajas con bonitos diseños repletas de ofrendas: flores, frutas, galletas o incluso dinero.

Tras cinco horas de viaje en ferri llegamos a Lombok, nuestro último destino en Indonesia. Allí nos esperaban las islas Gili. La isla Trawangan es un lugar paradisiaco, pero demasiado popular entre los turistas treintañeros, de esos que exhiben ,sin piedad, sus perfectos cuerpos llenos de músculos, que yo hace tiempo que dejé de sentir.Las cristalinas aguas que rodean la isla esconden bellos paisajes coralinos entre los que aletean multitud de especies de colores. Lamentablemente sólo tuve ocasión de disfrutar de algunos pececillos que pasaron cerca de donde yo merodeaba.

Antes de volver a Bali, nos acercamos a las cataratas de Sindang Gila y Tiu Kelep, donde disfrutamos de una agradable caminata entre la espesa vegeación de la zona.Nos vamos, pero sin subir al volcán Rinjani. Me voy, pero ahora sé que quiero volver, porque allí dejé "mis zapatillas".


2009/10/07

Indonesia II: Salamat Java

Nuestro siguiente destino: Java. Nos alojamos en una zona tranquila de Yogyakarta, de estrechos callejones llenos de encanto, en los que los dueños de los becak apostados en sus bicicletas esperaban pacientemente a los turistas.
En la ciudad visitamos el kraton, palacio de los sultanes que conoció épocas mejores. Cerca del mismo se encuentra el mercado de aves, un lugar pintoresco, donde se puede ver una gran diversidad de animales, además de aves, como lagartijas, gusanos, serpientes…


El templo hinduista Prambanan, que tras un reciente terremoto sólo conserva tres torres en pie, y el templo budista Boromburu, desde donde oteamos al amanecer un bello paisaje de arrozales cubiertos por una niebla llena de magia y romanticismo, se pueden visitar desde Yoggya.

Pero, sin duda ver amanecer en el Parque Nacional del Bromo fue uno de los espectáculos más bellos que vivimos en Indonesia. Era muy temprano cuando montamos en el jeep que nos subió ladera arriba hasta un mirador natural. Desde allí contemplamos un paisaje lunar, bañado de niebla y cenizas. El Bromo, un pequeño pero bellísimo volcán humeaba rodeado de otros volcanes, alguno de los cuales vomitaba sus grises cenizas cada veinte minutos.

El último día en Java subimos al volcán Ijen, donde se encuentra un magnífico lago de azufre, que pudimos divisar durante unos minutos, antes de que las nubes que se producen a sus bordes lo inundaran todo, convirtiendo el paisaje en una espesa nube de azufre. Entre la niebla se adivinaban los trabajadores subiendo a hombros unos ochenta kilos de peso del mineral ya solidificado.