2009/10/07

Indonesia II: Salamat Java

Nuestro siguiente destino: Java. Nos alojamos en una zona tranquila de Yogyakarta, de estrechos callejones llenos de encanto, en los que los dueños de los becak apostados en sus bicicletas esperaban pacientemente a los turistas.
En la ciudad visitamos el kraton, palacio de los sultanes que conoció épocas mejores. Cerca del mismo se encuentra el mercado de aves, un lugar pintoresco, donde se puede ver una gran diversidad de animales, además de aves, como lagartijas, gusanos, serpientes…


El templo hinduista Prambanan, que tras un reciente terremoto sólo conserva tres torres en pie, y el templo budista Boromburu, desde donde oteamos al amanecer un bello paisaje de arrozales cubiertos por una niebla llena de magia y romanticismo, se pueden visitar desde Yoggya.

Pero, sin duda ver amanecer en el Parque Nacional del Bromo fue uno de los espectáculos más bellos que vivimos en Indonesia. Era muy temprano cuando montamos en el jeep que nos subió ladera arriba hasta un mirador natural. Desde allí contemplamos un paisaje lunar, bañado de niebla y cenizas. El Bromo, un pequeño pero bellísimo volcán humeaba rodeado de otros volcanes, alguno de los cuales vomitaba sus grises cenizas cada veinte minutos.

El último día en Java subimos al volcán Ijen, donde se encuentra un magnífico lago de azufre, que pudimos divisar durante unos minutos, antes de que las nubes que se producen a sus bordes lo inundaran todo, convirtiendo el paisaje en una espesa nube de azufre. Entre la niebla se adivinaban los trabajadores subiendo a hombros unos ochenta kilos de peso del mineral ya solidificado.


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